Filippo Incorvaia nació en Licata, localidad de la isla de Sicilia en el suroeste de Italia. A los nueve meses de nacido sus padres, Angelo Incorvaia y Gaetana Spargifiore de Incorvaia, le trajeron a Cumaná por barco durante un mes de travesía. Cursó la educación primaria en el Colegio Salto Ángel y la secundaría en el Instituto San José, donde se graduó de bachiller.
Se recibió como profesional de la medicina en la especialidad de cirugía general en 1985, en el I Post-grado en el Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá, con el doctor Alfredo Payad. Su maestro, a quien él consideró como su segundo padre, fue el doctor Francisco Salazar. El hoy empresario ejerció dentro de los quirófanos por espacio de dos décadas.
"Siempre tuve dos inquietudes: la medicina y mantenerme activo en el área comercial con mi padre junto a la gente del Grupo Unifot. Fue en 1977 cuando fundamos la primera tienda de esta cadena comercial. Su sede estuvo en el Pasaje Bartolomé Bello. Un año después salió el primer laboratorio de revelado a color en una hora en la avenida Perimetral, en una fusión entre el Grupo Unifot y la familia Incorvaia", evocó.
Recordó que su padre fue un fotógrafo profesional "de los de antes", orfebres del delicado arte de retocar gráficas sobre papel sensible a la luz, y brindar auténticas obras de arte."Yo tenía esa inquietud. Mientras estudiaba en Caracas, de cuando en vez ayudaba a papá en mantener al negocio con las cosas nuevas del mundo fotográfico. Poseíamos una tienda con tecnología de punta y éramos muy conocidos aquí. Mi padre era una persona tranquila y muy correcta. Me inculcó el ejemplo de trabajar con honradez. Luego de su fallecimiento, sus hijos tomamos las riendas del negocio familiar. Llegamos a tener siete locales en Cumaná con la misma visión de fotografía, juguetería y algo de electrónica ", recordó.
Incorvaia se graduó de médico en 1980 y se dedicó por completo a su profesión, por lo que la gerencia de la tienda la asumió su hermano Ángel. Otro miembro de la familia, su hermano menor Héctor, también estudió Medicina Integral. "Éste último se retiró luego de varios años de ejercicio profesional. Ahora me acompaña en este esfuerzo que representa Express Mall”.
Los inicios de una idea
-¿Cómo era aquella Cumaná que usted nos relata?
-Tranquila y positiva al cien por ciento. Conservadora y pendiente de los comercios que le ofrecían lo que necesitaba. Teníamos clientes muy fieles. Somos respetados y tratados de forma muy gentil en la ciudad por la comunidad y tratamos de corresponder con servicios de calidad. De allí nació la idea, hace casi 9 años, de Express Mall. Por la magnitud del negocio, yo reconsideré mi actividad como médico. No se podían atender las dos cosas. Di un giro de 180 grados a mi vida y decidí colgar los guantes para dedicarme por completo a desarrollar este proyecto empresarial, que de paso es mi pasión.
-¿Suponemos que los que colgó fueron los guantes de médico, no?
-Sí, los de médico (risas). Nunca boxeé en mi vida. Express Mall era algo que Cumaná precisaba. Aquí no había alternativas de entretenimiento y servicios los fines de semana. Un domingo esto era una sabana solitaria. Una alternativa era ir a Puerto la Cruz, en el estado Anzoátegui, para hacer algo diferente.
-¿Qué tan duro fue lograr que un banco confiara en su propuesta?
-La idea era difícil de llevar a cabo, sobretodo para empresarios pequeños como éramos nosotros, modestos y sin una línea de crédito grande. Pedimos el aval a varios de los bancos con los cuales trabajábamos y no fue posible. Después de mucho insistir y de arriesgar el patrimonio personal, adquirimos primero dos parcelas de 600 metros cuadrados cada una.
-¿Y luego?
-Aprovechamos la coyuntura que el material para construir Marina Plaza estaba disponible a un precio de regalo en aquellos años. La gerencia de Cometasa nos dijo, “oye, por esta cantidad de dinero ustedes tienen la oportunidad de hacer la estructura metálica”. Saqué mis cuentas y así pude levantar las fundaciones. Firmé el contrato sin tener siquiera el aporte bancario para la obra. Una vez que rubrico el documento, me presento ante los bancos e insisto de nuevo. Fue Mi Casa EAP, recién iniciada en la ciudad, la que decidió apoyarnos en el proyecto. Fueron 100% solidarios con nosotros.
La infraestructura metálica con recubrimientos elegantes de Express Mall tardó 18 meses en erigirse. Se abrió un 27 de noviembre de 2000. ¿Qué los distingue ante el público tras casi nueve años de funcionamiento ininterrumpidos?
-Mantener los mismos cuidados de nuestros inicios. La belleza del edificio, la limpieza, su amplitud.
-¿Es válido decir que Express Mall en aquel aún incipiente aire urbano de Cumaná fue la llave de paso que estimuló a otros empresarios a construir grandes estructuras de servicios en la ciudad?
-Definitivamente sí. Con legítimo orgullo te digo que una vez inaugurado este negocio, me designaron, junto con mi amigo Melecio Millán, como empresario del año, en aquella ocasión por la Cámara de Comercio de Cumaná. Recuerdo que él (Millán) logró ganar la subasta por el terreno del antiguo concejo municipal. Se animó a hacer el centro comercial que finalmente aperturó el año pasado, luego de un largo camino.
-Usted nos habló que los primeros cinco años fueron duros: altos intereses bancarios, recesión económica y de añadido los acontecimientos políticos que mantuvieron en vilo al país en abril de 2002. ¿Nos lo explica?
-No hubo diciembres por un par de años luego de esos problemas. Nos mantuvo en el mercado nuestra tenacidad y el trabajar 24 horas al día. Dimos un vuelco total con el supermercado de la planta baja, que al principio no lo teníamos. Tecnificamos el primer piso e incluso, hace unos meses, pusimos tiendas por departamentos. Abrimos a las 8:00 de la mañana y cerramos a las 10:00 pm los 365 días del año. La nómina de 300 empleados significa que igual número de familias dependen para su sustento de esta compleja labor. Otro orgullo es nuestra feria de comida, signada por la calidez humana del personal que allí labora. Se sirven alimentos frescos, de buena calidad y a precios asequibles para toda clase social. Entendemos la política del gobierno, la razón social. En nuestro supermercado hay productos regulados. Respetamos los márgenes de ley y pagamos los impuestos como corresponde. Queremos al país, a Cumaná y aquí nos queremos quedar.
-¿Cuáles serían las novedades a futuro en este tren pionero que es Express Mall?
-Una pregunta interesante que aunque responderla ahora es difícil, tampoco es imposible. Queremos en esta época coyuntural mantener la calidad del servicio. Luego ampliarnos en la misma ubicación que tenemos. Nos inquieta que el área de atención se quede pequeña por la demanda cada vez más creciente del público y por eso requeriremos un mayor metraje para un estacionamiento e instalaciones más grandes en el área de supermercado y de feria. Eso se hará patente con el tiempo, comprando metros cuadrados a nuestro alrededor y se hacen las gestiones para ello.
No huelga decir que siempre en momentos difíciles para el público en Cumaná, la gerencia y el personal de Express Mall siempre están presentes, para ofrecer lo que la gente necesita, por lo cual esta empresa de servicios en una referencia obligada en La Primogénita del Continente Americano.