Marlene Mila de la Roca es hoy en día la gerente del negocio de exquisiteces italianas más reconocido de La Primogénita del Continente Americano. Se trata de Franco Pizzería, la pizzería de Cumaná.
Como mujer de retos y acostumbrada a tomar desafíos donde muchos no se atreven a apostar un esfuerzo fructífero, esta madre de dos hijos y con dilatada experiencia en medios de comunicación radioeléctricos, logró junto a su esposo y un entusiasta grupo de trabajadores, colocar como referencia en el gusto popular, dentro y fuera del estado Sucre, a un punto comercial que este año celebrará su decimo quinto aniversario.
Mila de la Roca no se queda ni se conforma con tales roles y dentro del ámbito de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Artesanos, Micros, Pequeñas y Medianas Industrias, Cooperativas y Empresas del estado Sucre (Fedeindustria-Sucre), lleva adelante un nuevo reto: que se atienda lo social en nuestra entidad y lograr la sede del servicio integral del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), a fin que los conregionales no viajen desde sus distantes puntos de residencia en tierra mariscala hasta Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui.
Ivss: más de 2.500 beneficiados
-¿Qué pediría usted a quienes detentan deberes de gobierno?
-Se lo digo a al gobernador, a los alcaldes, a los legisladores regionales, a los disputados a la Asamblea Nacional (AN). Sucre posee muchas cosas lindas y ustedes se deben a la región no sólo en época de elecciones sino en buscar beneficios para todos. Una deuda que tienen con este pueblo es la sede del régimen total del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) para nuestra entidad, con su farmacia social incluida. No es justo que los sucrenses tengan que viajar a Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui, a ser objeto de consultas, tratamientos y medicinas, porque aquí el Ivss no es funcional y se limita a lo mero administrativo. Es decir, que se trata de cuando estemos viejitos. Todo eso luego de 14 años de gobierno de un médico como Ramón Martínez. Tenemos el compromiso de Hugo Chávez, cuando juramentó a Enrique Maestre como nuevo mandatario regional y a Yonny Patiño como presidente del Consejo Legislativo del estado Sucre (Cles), así como a los 15 alcaldes que hoy por hoy están peleados unos con otros. El presidente les recordó sobre una deuda social a honrar con el estado y su gente.
-Sobre la base de ese planteamiento ¿qué respuesta recibe su esfuerzo por lograr la presencia del Ivss en Sucre?
-Señor gobernador, señores alcaldes, en especial el de Sucre, Rafael Acuña. Estoy agotada de enviarles cartas solicitándoles audiencia para que se sumen a esta lucha de Fedeindustria-Sucre. No nos importaría que la tomen como bandera política, porque los beneficios para el pueblo serán invaluables, ya que la parte social es la que más votos da. Que nuestra gente no deba ir a Puerto La Cruz, a Margarita e incluso a Caracas a buscar los remedios. Más de 2.500 personas se beneficiarían de esa medida. Ante tamaña necesidad de los ciudadanos preguntamos: ¿dónde están los representantes de la pauta social en Sucre?
-¿Cuál es el rol del empresariado?
-No hay un sector al cual le interese más esto. Para los empresarios es menester que se concrete, ya que solucionaría muchos problemas a la masa trabajadora. Da tristeza ver las actitudes de muchos funcionarios en cargos de elección popular o en cargos de confianza y por ende de decisión, que al expresarse sobre el empresariado, lo ven como un enemigo. El 80 por ciento de la fuerza laboral en nuestra entidad la asume esa columna que representamos los emprendedores. Unámonos sin distingos de ningún tipo, para conseguir la sede del Ivss con todos sus beneficios para el estado. Son muchos viejitos que lo necesitan y además aquí hay mucho cáncer, epilepsia, diabetes, hipertensión. También traigamos para acá la sede del Inpsasel (Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales). Yo sé que el gobernador, una persona que viene de abajo, se identificará con esta tarea que llevamos adelante en Fedeindustria-Sucre.
Personalidad empresarial
-Y con una dilatada experiencia en medios radiales y televisivos, de hace un tiempo para acá usted se encargó de mantener en la memoria y el gusto de propios y extraños a Franco Pizzería, la Pizzería de Cumaná, valga la cuña.
-Eso me lo dicen muchas personas. Te pongo un ejemplo. Mi amiga Carlina, hija del dueño del Nueva Toledo Suites & Hotels de esta ciudad, dice que ella viene acá y tiene ya el hábito de pasar a degustar nuestra variedad de productos. Eso me llena de gran satisfacción.
-¿Cómo se iniciaron en el negocio?
-Fue en 1995. Barajábamos mi esposo y yo los nombres y nos decían algunos conocidos: 'ponle Marlene'. El 5 de mayo de ese año decidimos el nombre comercial y fue Franco’s. Arrancamos el 27 de noviembre. Cumplimos ahora 15 años y marcamos la pauta. Una de las cosas que quizás la gente envidia, es que siempre yo abro paso en todo, sin ser prepotente. Cuando nos metimos en esto, fueron muchos los que dijeron muy seguros: "fracasarán". Se equivocaron. Ahora tenemos 17 personas en nómina y al principio éramos sólo tres: mi esposo y yo, junto con una cocinera que ayudaba también en las labores de la limpieza. Era en este mismo sitio, pero en un local alquilado y más reducido. Con el tiempo fuimos ampliando, porque la demanda del público aumentó, gracias a Dios. Hoy nosotros somos los que arrendamos algunos locales a otras personas.
-¿Cómo enfrentan la crisis que afecta la vida del venezolano?
-Enfrentamos al igual que todos esta situación. Son muchos factores que nos afectan: la devaluación del bolívar fuerte, la inseguridad que atemoriza a todos los comerciantes y al resto de la población, así como la incertidumbre que no saber que pasará. Luchamos ahora por no despedir personal y debemos conversar con ellos. Son personas que tienen con nosotros entre 10 y 12 años de labores. Hay uno de ellos que labora acá desde la inauguración de la pizzería. Siempre esperamos que el mañana sea mejor.
-¿Coincide usted con los ideales del presidente Hugo Chávez?
-Los considero maravillosos y son buenos. Pero en su ejecución está la distorsión. Cuando esa orden de lo más alto del gobierno llega, es como si pensarán distinto los que tienen que ejecutarla. Si definimos que queremos para Sucre y como trabajar en eso, lograremos tener éxito, aunque a lo interno, un cumanés sea diferente a un güireño o a un carupanero. Repito, como sucrenses debemos tener un punto en común para que vivamos y progresemos en esta tierra tan hermosa. Es bonito que aprendamos a respetarnos los unos a los otros, pese a las diferentes formas de pensar y ver la vida. Nadie es dueño de la verdad absoluta.
-El gobierno nacional puso en el tapete un Fondo Bicentenario para propiciar la producción e incentivar el espíritu exportador del empresariado hacia los mercados internacionales. ¿Usted como cataloga esta iniciativa?
-Todo dependerá de como se planteen los propósitos y metas. La idea es buena y la cosa es preguntarse cómo nos uniremos sin que ni el gobierno ni el sector privado nos creamos uno más que el otro. Debemos complementarnos. Sería lo deseable. Esperemos que no se presenten inconvenientes como los de Banfoandes, que siendo una institución con dineros del Estado, se supo que los colocó en otras entidades financieras más pequeñas a ganar intereses, según lo denunció el mismo presidente Chávez en uno de sus programas dominicales, mientras que a la gente que iba en busca de créditos, les exigían hasta los pelitos de la cabeza para otorgarles un crédito. Yo sé que el presidente quiere hacer algo bonito y tiene ideas buenas. De igual forma el gobernador Maestre y los alcaldes. Más ellos deben estudiar cuál es su entorno y que este actúe no apegado a intereses personales, sino al bien colectivo. Deberíamos tener al menos una reunión mensual con quienes dirigen las políticas regionales para saber cuáles proyectos hay y qué capacidad de respuesta tenemos al particular, para así crecer y que Sucre sea la tacita de oro que todos queremos.
-Traspolando vuestro ejemplo a una región como Sucre con inmensos potenciales, sin nada que envidiarles a Nueva Esparta y Anzoátegui. ¿Qué le hace falta a la tierra mariscala para surgir de su tradicional postración?
-En primer lugar, insisto, que nos unamos. Por decir algo, Cumaná está dividida. Hay tres cumaneses: el metido en el mundo de la política, el que no lo está y aquel que milita en la oposición. Tal atomización nos hace mucho daño. Si buscamos un punto de convergencia y trabajamos sobre ese ámbito en común, creo que podemos vivir todos en paz. Depongamos los egoísmos.
Jueces y parte
En otro ámbito, ofreció su reconocimiento como ductor en parte de su carrera en el medio radial a Guillermo García Campos. "Él estuvo en Cumaná 680 y luego pasó a Manzanares, emisora a la cual llegué yo poco después. Allí creamos un programa denominado A las seis con Marlene y Guillermo, donde nos turnábamos en hacer los papeles de bueno y de malo. Planteábamos los problemas de una manera imparcial, sin ser jueces ni parte".
-¿Cumplen los medios de comunicación hoy día el rol de la imparcialidad?
-Creo que es una de las cosas que perdieron los medios, pues quieren ser jueces y parte. Pienso que es uno de los errores que cometemos gran parte de los que trabajamos en esta área. Creo que si se trata un tema sobre un bando tal, uno como comunicador tiene que ponerse en los zapatos de cómo lo ve el bando contrario y viceversa. Tener una postura imparcial no es fácil, porque siempre de un lado o de otro te 'cartelizarán' como de una tendencia tal o cual.
-¿Esa “cartelización” no será producto de gente que infiere "conocer" al comunicador por lo que escribe (periódicos), el tono de su voz y lo que dice (radio) o la imagen que irradia (televisión), aunque no sepan de su realidad como ser humano?
-En una ocasión me paso algo así cuando laboré en Radio Tropicana de Cumaná hace muchos años. En cierta ocasión, me invitaron a un almuerzo. Había una persona allí que no me conocía y empezó a emitir conceptos peyorativos hacia mi persona. Entre todos nos hicimos señas de quedarnos callados. El señor habló flores malas de mí. Al concluir su rociada de críticas, le inquirí sobre conocía a Marlene y me le presenté. Me miró y se disculpó, porque supuestamente él se refería a otra persona. Se levantó de su asiento y se fue del local. Lo que sucede con algunas personas es que no asimilan que tus triunfos representan sacrificios y luchas: acostarse tarde, levantarte temprano en la madrugada. Salen a relucir conceptos sobre nuestro trabajo como albures de la suerte y no es así. No se acepta el éxito de quien se lo labra a pulso sino se le menosprecia. Si lo que se desperdicia en criticar ásperamente a objeto de destruir, la invirtiésemos justo en lo contrario, cuántas cosas cambiarían en nuestra ciudad, nuestro estado, nuestra nación.
-¿Qué no entiende la gente sobre quienes laboran en medios, sobretodo radio y televisión?
-Que somos de carne y hueso como el pueblo. Recuerdo que en mis inicios como reportera, recibía pedidos en Cumaná 680 de la gente para que “por favor” si los podía atender, porque querían hablar conmigo. Y yo les decía que siempre estaba disponible, que era tan humana como ellos. En otros casos hay pasajes de la vida que te enseñan que muchas veces la gente te juzga por lo que dices y no porque te conozcan. A la hora de decir algo de ti lo hacen con honda firmeza y otros se lo creen. Te juzgan por tu imagen pública y peor aún, por lo que oyen de terceras personas y es así como se destruye a una persona, sin que lo expresado tenga que ver para nada con la realidad íntima o personal del profesional de los medios.